La nueva guía aclara que no será obligatorio cambiar las calderas que ya están instaladas, siempre que puedan usar gases renovables. Lo importante para el futuro, a partir de 2040, será el tipo de combustible que usen, no la tecnología de la caldera.
Esto aplica tanto a edificios conectados a la red como a sistemas independientes. Cada país tendrá hasta mayo de 2026 para adaptar esta regla a sus leyes, y antes de 2027 deberán presentar planes para fomentar el uso de combustibles renovables y reducir poco a poco las calderas que usen combustibles fósiles.
Desde Primagas celebramos esta decisión que garantiza seguridad jurídica y tecnológica para millones de hogares y empresas que ya cuentan con calderas de condensación de alta eficiencia. Estas calderas, ampliamente implantadas en España, ofrecen una mejora del 25% en eficiencia energética y reducen hasta un 35% las emisiones de CO₂.
Además, en esta guía, se reconoce que la descarbonización no puede depender solo de la electrificación, ya que muchas viviendas no pueden asumir los costes o adaptar su infraestructura. Frente a ello, el uso de gases renovables se posiciona como una alternativa realista, económica y sostenible.
España tiene un alto potencial de producción de biometano, suficiente para cubrir el 50% de la demanda nacional de gas natural, lo que facilitaría una transición energética sin necesidad de sustituir toda la infraestructura existente.









